Acompañamiento estratégico para personas y organizaciones en momentos de decisión, crisis o transformación.
Ahí hace falta una mirada externa, lúcida y comprometida: alguien que entre en ese nudo y trabaje desde adentro.














Trabajo como thinking partner de liderazgos y equipos directivos. Aporto una presencia externa, lúcida y confiable: pienso con vos, cuido la dirección y acompaño desafíos concretos sin quedar enredado en la urgencia o la inercia. Escucho, traigo perspectiva y diseño la arquitectura estratégica del proceso, integrándome cuando hace falta sin perder visión externa.
Trabajo uno a uno en transiciones de rol o expansión de liderazgo, sosteniendo el proceso y ayudando a sortear la brecha entre la zona de confort y la de expansión.
Intervengo en contextos de alta tensión cuando las decisiones no pueden esperar y el margen de error es mínimo: leo rápido el terreno, identifico el núcleo del problema y actúo como mediador, reformulador de estrategia o estabilizador de equipo.
Diseño junto a familias y organizaciones legados con coherencia, definiendo una agenda clara y sistemas que canalicen recursos hacia impacto real y sostenible.
Hablemos una hora y te ayudo a encarar de frente lo que te desafía, lo que está trabado o lo que te gustaría mover: entender qué está pasando, ordenar el mapa y tomar una decisión con criterio.
Me meto de lleno en tu proyecto u objetivo y traigo mi expertise para asegurar que avance bien y llegue donde tiene que llegar, reduciendo fricción y desgaste, y dejando capacidad instalada para sostener o expandir lo logrado.
Trabajo mes a mes junto a la dirección para pensar, sostener el rumbo y mantener la fluidez de los procesos. Me integro a tu equipo sin perder visión externa: ese es mi superpoder, sumar desde adentro sin diluirme, con lealtad y foco. En este formato, tus objetivos son los míos.
¿Tenés otra cosa en mente? Hablemos
Un campesino (Gordias) ató su carro al templo de Zeus con un lazo tan intrincado, tan apretado, que nadie podía ver dónde empezaba ni dónde terminaba.
Una profecía anunciaba que quien lograra desatarlo conquistaría Asia. Durante siglos, reyes y aventureros lo intentaron en vano.
Hasta que Alejandro Magno, con apenas 23 años, desenvainó su espada y lo cortó de un tajo. No fue impaciencia, sino visión: entendió que algunos problemas no se resuelven con las mismas reglas que los crearon.
Pero no todo se resuelve con un tajo. A veces el camino es desatar con paciencia. O entender que el nudo visible es solo el síntoma, y el verdadero agarre está en otro lugar.
Trabajo ahí: en ese punto donde lo simbólico y lo operativo se cruzan. Donde hay que leer si el nudo necesita tiempo, otro lenguaje… o un acto audaz.
Lectura profunda de personas, equipos y sistemas
Presencia estratégica en momentos decisivos, con claridad en medio del ruido
Acompañamiento directo: sin anestesia, sin humo
Diplomacia real: conectar sin diluir
Una red confiable de especialistas brillantes y rigurosos, lista para sumarse cuando haga falta
Enviame un mensaje y contame qué necesitás o qué te está trabando. Te digo con honestidad si soy la persona indicada para acompañarte. Si lo soy, coordinamos una conversación para avanzar.
Escribo lo que me interesa, lo que aprendo y lo que me provoca.
Ideas, preguntas y miradas que pueden servir o generar movimiento.